El niño con el pijama de rayas
Escrito por Fuste el 20 de Enero del 2008Empecé a leer este libro con gran expectación. Lo compré por recomendación de un amigo, el cual no quería soltar prenda de su argumento, ya que aseguraba que era mejor ir descubriéndolo poco a poco para no perder el encanto del mismo. Así que intrigado por el argumento empecé a leer.
No voy a desvelar yo aquí la trama, pues si no lo hace la sinopsis del libro, yo tampoco voy a quitarle esa magía. Hay un antes y un después durante la lectura: Me tenía intrigado el hecho de averiguar qué pasaba con los personajes y el porqué tanto secretismo, y eso mantenía viva mi expectación, pero también reconozco que una vez averiguados, perdí un poco el interés hasta llegar a la parte final del relato.
John Boyne, su autor irlandés, ha conseguido crear una novela que, aunque está pensada para niños, pienso yo, de unos 14 años, también sirve para toda clase de público. A pesar de tratar un tema delicado en la historia de la humanidad, no diré nada más, el autor consigue hacerlo de una forma cariñosa y emotiva. Es una historia a la que una persona amiga mía llamaría “tristeliz“. Si os animáis a leerla lo comprobaréis por vosotros mismos.
El libro se puede leer perfectamente en un par de días, pues apenas tiene 200 páginas y presenta un tipo de letra grande, además de unos márgenes bastante amplios, y como os dije antes, también ayudará la curiosidad del argumento y el querer saber la situación del mismo.
En definitiva, os aconsejo que regaléis este libro para aquellas personas que no son muy aficionadas a la lectura, dado su agilidad de lectura, y, en definitiva, para cualquer persona, pues seguro que acaba gustando a grandes y pequeños.
nErE dijo: 20.Enero.2008 a las 23:17
Si consigues que un libro te INTEGRE, te pago 200 euros.
Que leas bien antes de publicar, coñes xDDDD
A. dijo: 5.Febrero.2008 a las 00:45
Es patético. Estúpido. Roza lo absurdo al inicio, lo toca de lleno conforme avanza. Desespera, es totalmente inverosímil, lento, odioso, aburrido y, desde luego, no merece el exitazo que está teniendo.
Y no me puedo creer que lo pongas por las nubes. A la hoguera con él, hombre…