Viajar es uno de los mayores placeres del mundo. Supongo que cuando llegas al fin de la vida a cualquiera le gustaría contar que ha viajado y conocido otros países, culturas, costumbres. Al menos a mi me gustaría que fuera así y tener algo que contar, además de lo que supone convivir con los acompañantes durante ese espacio de tiempo. Lo que nunca entenderé es a aquellos que no les gusta esto, pero para gustos los colores (o los sabores). Hay personas en este mundo que han nacido para viajar y uno de ellos es Matt.
Matt es un ex-programador de videojuegos de unos 30 años que nació en EEUU pero se afincó en Australia, ahí es nada. Fiel seguidor de Nintendo y colaborador de la revista online IGN, tuvo la idea de comenzar a ahorrar para ir viajando por el mundo. Así fue, cuando consiguió reunir el suficiente dinero dejó su profesión de programador y decidió lanzarse en busca de aventuras. Claro, a su familia, como cualquier otra, le gustaba y tenía la necesidad de donde estaba Matt en cada momento, es por ello por lo que a éste se le ocurrió hacer una página web donde podría mantenerlos informados y saber donde se encontraba en cada momento.
Pero lo que realmente hizo famoso a Matt fue su característico baile. Y es que en cada lugar que visitaba se grababa en vídeo, lo sigue haciendo, con una danza que se ha hecho famosa en todo el mundo y la cual ha creado escuela con miles de seguidores. Es el poder de Internet. Perfectamente este hombre puede recorrer 40 países en un sólo año. Para más inri, una marca de chicles, tras conocer su hazaña, decidió patrocinarle y pagarle los viajes, así que actualmente su vida continúa igual. Muchas historias podrá contarle a sus hijos, si es que tiene tiempo para tenerlos claro.
Nadie me ha pagado, aunque pudiera parecer lo contrario, por este artículo el cual puede parecer uno de esos de “publinoticia”, pero es que no puedo mantenerme en silencio después de ver la diferencia de precios entre dos reproductores, siendo el más barato el que más ofrece.
No sé si esta oferta es por parte de la cadena de tiendas FNAC o está así en todos los establecimientos, pero como yo lo he visto en esta, pues a ella me referiré. Y es que Creative, o FNAC, ha tirado la casa por la ventana y ha colocado a la venta del público su genial reproductor “Creative Zen V Plus” a unos 83€. Vamos, una rebaja de un 55%, cuando hace nada tenía un valor de 199€, ahí es nada.
Comparando este reproductor MP3 con su máximo rival, el iPod Nano de Apple, observamos que: los dos disponen de una capacidad de 8 GB, con ambos podemos visualizar vídeos y ver fotos, y el tamaño de los 2 es, aproximadamente el mismo. Hay dos cosas que no dispone iPod y sí el Zen V Plus: radio y grabación de voz.
Entonces, ahora me surge una duda: ¿Por qué pagar 179€ en vez de 85€ y llevarte un producto que no mejora al del precio inferior?
Todavía recuerdo aquel día de verano, hace ya bastantes años, cuando me encontraba con unos amigos en Águilas (Murcia). Llegó la hora de cenar y mi hermano, que también se encontraba allí, se le ocurrió la idea de hacer una tortilla francesa de atún. Sin pensárselo dos veces, cogió la sartén, le echó aceite, puso el huevo y volcó, por encima del mismo, una lata de atún. Terminamos cenando huevo frito mezclado con atún en lata, una nueva receta inventada aquella noche. Y sí, el fallo como muchos estáis pensando es que no batió el huevo previamente.
Seguro que muchos nos ponemos a hacer comidas que a priori parecen de guardería pero que durante el proceso nos van surgiendo dudas tontas que nos echan por tierra nuestro intento de cocinar algo decente, a mí siempre me sucedía esto con la tortilla de patatas.
Un día a mi madre, sin conocer ella este desastre del huevo y el atún, se le ocurrió comprar un libro llamado “Cocina para estudiantes”. Me advirtió de que le echara un vistazo pues explicaba recetas básicas (desde el famoso huevo frito) hasta postres más complejos. No hice mucho caso en un principio, pues estos libros siempre prometen facilidad pero luego dan muchos pasos por sabidos.
Tras un tiempo, una mañana de esas aburridas de verano, lo vi encima de la mesa y me puse a ojearlo. ¡Por fin! Este si que era un libro de enseñar a cocinar y lo demás son tonterías. Explicaba perfectamente como hacer unos sencillos macarrones y pasta en general, pescado, una tortilla de patatas e incluso ¡el famoso huevo frito!
Por eso, no puedo pasar la oportunidad que me brinda Internet para recomendaros a todos este “Cocina para Estudiantes” de David Suriol Puigvert. Con las recetas, o enseñanzas más bien, que podemos leer, se acompañan ilustraciones bastante cómicas sobre auténticos topicazos que a todos nos han sucedido e incluso trucos como el famoso de tirar el fideo de spaghetti contra los manises y saber si está o no listo porque se queda pegado y no se cae. Chapuza pero efectivo.
Además, viene todo ordenado en el índice según si queremos preparar pescados, carnes, sopas, postres, pasta, etc.
En definitiva, si lo tuyo nunca fue la cocina y quieres empezar a comer por ti mismo de tu propia cosecha te aconsejo que te hagas con este libro y verás como no hay plato que se te resiste.
Mucho ha llovido desde que comenzó a interesarme la música y también han sido muchos los géneros en los que he ido introduciéndome, ¡y los que me quedan! Un buen día que estaba escuchando a Nine Inch Nails me preguntaba “¿Por qué hay tan pocas mujeres cantantes?”. Claro está que descarto a las miles que podemos ver cada día anunciadas en televisión y sacadas de Operación Triunfo, a cuya mayoría les basta tener una figura estilizada para triunfar en la música.
No es que hubiera pocas chicas, sino que yo las desconocía. En los últimos meses he descubierto algunas cantantes y grupos a los que una mujer les pone voz. Resulta gratificante tener música para desconectar y relajarte, y nada mejor para llevar a cabo ese resultado es escuchar una voz femenina, aunque no a cualquier precio claro. Se puede decir, friamente, que me quedo con el 75% de estos nuevos descubrimientos.
Russian Red es una de esas bandas que no brillan por su puesta en escena, por su virtuosismo a la hora de tocar o por sus canciones enredadas y de una composición que solo unos pocos pueden lograr. Sin embargo tiene algo que brilla con luz propia. Ese algo es la voz de Lourdes Hernández, guitarrista y encargada de poner la voz de Russian Red, que mezcla perfectamente su instrumento natural con el de cuerda, creando melodías armónicas y dulces demostrando que a veces en la música hay que mirar más allá de la complejidad y tecnicismos, y dejarse llevar. Muy pocos se atreverían en sus inicios a realizar una versión del mítico “Girls just want to have a fun” de Cindy Lauper. Eso sí, peligra de convertirse en un fenómeno de masas y que esto haga cambiar la idea principal de su sonido.
Portishead se lleva, si tuviera que mojarme, la medalla de oro de estos cuatro grupos. Poco a poco y cada vez que uno escucha con mayor frecuencia a la banda británica más difícil resulta de no pasar un día sin su sonido. Una combinación increíble de la voz de Beth Gibbons con cualquier instrumento que se le ponga enfrente parece que no es nada del otro mundo, pero la diferencia de este grupo es esa mezcla de minutos puramente electrónicos para crear el contraste entre la dulce voz y la fuerza de la electrónica, acostumbrados como estamos a escuchar voces desgarradoras en este tipo de combinaciones. Ellos mismos advierten que su música es inclasificable por mucho que los entendidos en el tema, o los que dicen que lo son, quieran etiquetarlos en algo llamado “trip-hop”. Yo prefiero seguir su consejo y que cada cual le etiquete a su forma de ver, si es que es necesario, que no lo creo.
Compleja misión tiene Martha Wainwright, la hermanísima del archiconocido Rufus. Y difícil es porque parece que las comparaciones siempre surgen con su hermano, y eso es algo que ha pasado y seguirá pasando a lo largo de la historia cuando el peso del apellido es bastante grande. En el año 2006 ya colaboró con el grupo Snow Patrol y parece que no quiere pasar a la historia eclipsada por su hermano. Bueno, sinceramente pienso que tiene algunos temas buenos pero no termina de convencerme la verdad. ¿Qué os parece a vosotros?
Por último, quiero terminar nombrando a The Delgados. Esta es una de esas bandas capitaneadas por una mujer, Alun Woodward, que ofrece un estilo “indie” desenfadado con un sonido sencillo y sin grandes alardes al igual que otras muchas grupos de este género. Cinco son los albums que tienen en el mercado y ¿a que no sabéis de donde viene su nombre? Pues nada más y nada menos que del gran Perico Delgado. Sí, el ciclista español ganador de un Tour. Además el segundo disco de The Delgados tiene por nombre “Peloton”, y es que sus componentes son grandes admiradores de este deportista.
Yo a veces, sinceramente, no sé en que piensan las personas que están al mando de una campaña publicitaria en una película, y si saben lo que están vendiéndonos, porque, si no llega a ser por una recomendación personal, esta película, de la cual ya tenía conocimiento hace bastante tiempo, hubiera pasado por delante de mi y ni me habría molestado en ver la carátula (que es lo que había hecho hasta el día de hoy).
Crash es esa película que parece la típica estado unidense de resolver casos policiales y persecuciones interminables. Lejos de ello, este drama centra su atención en unos de los problemas del mundo y en concreto, en este caso, de EEUU, el racismo. La acción se sitúa en la ciudad de Los Ángeles donde un puñado de historias, que parecen paralelas, terminan entrecruzándose entre sí.
No se intenta caer en estereotipos. No aparece el típico hombre de raza negra siendo el mártir y tampoco el hombre blanco adquiriendo una postura racista. Tampoco ocurre eso pero al revés, que el de color sea el asesino y el de blanco el policía bueno. En este film no hay lugar a todo ello, pues todos están en cada lado y los giros de guión son constantes para que no hagamos prejuicios. Y sobre eso, sobre los prejuicios, se hace hincapié, con el fin de llegar a la reflexión de que no todo lo que vemos a primera vista es lo que parece. Si os dejáis llevar notaréis esto y la misma trama os irá sorprendiendo mientras observáis cosas que no esperabais que ocurrieran.
Quizás le sobren un par de momentos que parecen metidos con calzador para emocionar de una forma fácil al espectador como, por ejemplo, tirando del recurso de la mirada perdida en el horizonte entre otros.
Sorprendido me quedé al ver algunos actores, como Sandra Bullock o Matt Dillon, en esta película que requiere una gran interpretación para no empañar la idea principal. A la altura están, sobre todo el segundo, el cual nunca me hizo mucha gracia hasta ahora.
La música acompaña bastante bien las escenas. El tema principal me parece acertadísimo. Parece una tontería, pero en muchas películas una mala elección de ésta hace que la idea del director no llegue a calar como él quisiera en el espectador.