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La Teoría de las Pipas

Escrito por Fuste el 20 de Noviembre del 2008

No he tenido más remedio que añadir una nueva categoría a este pequeño blog, porque de vez en cuando no encuentro nada interesante por el mundo sobre lo que escribir y me apetece contar lo primero que se me pase por mi cabeza. Por cierto, a esa categoría le he puesto de nombre “Sinfuste” y la defino como: “gilipolleces que rondan por mi cabeza“, así que no le hagáis mucho caso.

En fin, es que estaba pensando esta noche, porque a mi me gusta escribir a estas horas, siempre que al día siguiente me pueda permitir el lujo de levantarme sobre las diez de la mañana, que eso pasa unos dos días entre semana, que ahora surgen parejas y se rompen parejas desde la nada. Ya había rondado este tema hace un tiempo, cuando un amigo cortó con su novia con la que estuvo saliendo 6 años y en un mes y poco más consiguió echarse otra. De todos estos pensamientos surgió mi teoría, la “Teoría de las Pipas“.

Yo no soy ningún casanova, dios me libre, pero sí que tengo una teoría clara, aunque no siempre tiene porque cumplirse. Normalmente un chico entra a un local por la noche, sube la mirada lentamente y hace un rastreo de las chicas que le puedan interesar. Una vez localizado su objetivo, se acerca a él y le pregunta: “oye perdona ¿tienes fuego?”. La verdad es que conozco poca gente que pueda sacar una conversación en condiciones con sólo hacer esa pregunta, porque enlazar con un tema que no sea el color del mechero es un caso de estudio, aunque bueno, como no fumo, no me pararé ahora en esas cuestiones. Pero volvamos a lo nuestro y dejemos el mechero a un lado. Como decía, de ese simple encuentro puede perfectamente surgir una relación, porque al principio todo es maravilloso: mariposas en el estómago, sonrisitas por aquí, sonrisitas por allá y es fácil llevar la situación. Ahora, la cosa cambia cuando vas descubriendo que esa persona tiene pocas cosas en común contigo, y ahí es donde voy a relatar mi teoría, aunque muchos no estarán de acuerdo con esto:

Cuando se comienza una relación, cualquier plan es bueno y no es monótono. Desde ir al parque a echar alpiste a las palomas hasta comer pipas en un banco. Y es que comer pipas en un banco es un gran plan para una tarde de sol. La parejita feliz en su banco, hablando, contándose cosas, riendo… mientras pelan y comen sus pipas. Todo es felicidad, la pareja lleva poco tiempo junta y no hay nada como estar juntos sin hacer nada más que eso, estar juntos.
Poco a poco hay que ir haciendo más cosas, nuevos planes e intentar no caer en la temida rutina. Surgen los primeros conflictos: “es que yo quiero ir a la concentración de Tuning del sábado por la noche”… “¡no!, el sábado por la noche ponen la última película de Woody Allen y vamos al cine”. En el principio de los principios, la enamorada pareja se pondrá de acuerdo para compartir los planes e ir primero a un sitio y luego a otro. Pasa el tiempo y se disponen a ir de viaje, pongamos por ejemplo a Londres. Ya me lo veo, el plan de uno es: “dios Londres, allí que nos vamos todos los días de fiesta y por el día a dormir, la noche tiene que ser brutal… ¿Quién quiere tragarse la mierda esa del museo británico?”, mientras por otro lado “ya tengo pensado todo lo que vamos a hacer: mira nos levantamos temprano y vamos a ver Hyde Park, después vamos a…”

Surgen los primeros roces, ya ha pasado un tiempo en la relación y las mariposillas y la pasión, logicamente, no es la misma. Es ahí cuando entra el factor de tener cosas en común, más o menos pensamientos parecidos. Volvamos a nuestro banco pues, el de las pipas. Nos sentamos con nuestra pareja y nos disponemos a pasar una tarde como hace ya un tiempo atrás, conversando y comiendo pipas a la par. Efectivamente, ya los dos se conocen, no hay mucho que preguntarse de ellos y han descubierto que no tienen mucho en común. Operación Triunfo no se emite y tampoco Gran Hermano, no hay de que hablar, aunque siempre se puede cotillear de otras relaciones y marujear.

En fin… no surge esa conversación al son de las pipas, esa chispa, esos temas improvisados y no buscados. Esta es mi teoría: Si el comer pipas sigue siendo un gran plan para una tarde de sábado soleado, bienvenido/a a mi vida.

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4 Comentarios en esta entrada

  1. regi dijo:

    Parece que te gusta ojear los apuntes de tu hermano, xD.

    Me gusta tu teoría pero no creo que el que encuentres a alguien con tus mismos intereses te vaya a cambiar la dinámica, y es que como todas las relaciones, esta tiene fecha de caducidad.

    Las parejas que tienen gustos en común también llegan a esa fase y antes de cumplir un año ya se empieza a notar, pues ya nada te parece nuevo, todo está más que visto, así que nos encontramos con las mismas, la rutina nos consume. Creo que nunca se podrá hacer nada contra eso, o al menos yo no sé como afrontarlo de la mejor manera, porque aunque tu pareja sea tu alma gemela en gustos y comparta casi todas tus aficiones, el deseo que había al principio siempre desaparece, y yo no sé como debería tomármelo, si aceptar que la vida en pareja consiste en esto, en adaptarnos y conformarnos, o a otra cosa mariposa. Espero que no, que el ideal de convivir con alguien para los restos sea llevadero, porque sino me veo bien sola, y visto lo visto, no me importaría.

  2. Fuste dijo:

    Lo sé, hay algunas teorías, incluso científicas que se quedan en sólo eso, en teorías. Pero creo yo que a mayor afinidad menor grado de rutina, aunue como todo en la vida no hay nada absoluto… en esto tampoco.

    También baso esto en lo que veo, en mi círculo más allegado, sólo eso, no es que sea aquí un Einstein de este tema ^^.

  3. merikilla dijo:

    Es la tercera entrada que leo de tu blog, pero la primera a la que contesto :P

    Me he visto en ese banco, comiendo pipas en una tarde soleada, he mirado a quien tenía a mi lado sentado, y lo que he visto ha sido al chico con quien comparto más gustos y aficiones, muy parecido a mí en cuanto a forma de ser y hacer las cosas…

    Entonces me he preguntado: ¿qué falló? ¿por qué nos consumió la rutina? Me doy dos explicaciones: lo primero, porque inevitablemente, en las relaciones hay uno que da más y otro que da menos; y lo segundo, porque la clave está en la complementariedad. Yo creo que ese es el secreto de las parejas que duran años y años (y por otro lado, no lo veo como secreto, sino como algo que está delante de nuestros ojos pero que se nos escapa, de lo obvio que es).

  4. madi dijo:

    y como saber si es tu pareja cuando llegas a los 3 años y sientes eso pero te rayas por que resulta que te gusta aun y que se parece a ti, pero ya no ahy esa pasion y esas mariposas??
    son dudas a ver si alguien me responde

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