Las barcas de Higgins
Escrito por Fuste el 11 de Febrero del 2009
Seguramente muchos de los que estáis leyendo estas líneas, por no decir todos, hayáis visto alguna vez una película basada en la Segunda Gran Guerra. Y si no ha sido así, al menos habréis visto algún video o fotos del desembarco de Normandía, el famoso día D. Pues bien las barcas típicas que incluían una compuerta que se convertía en rampa para dejar a los soldados en la playa tienen una larga historia a sus espaldas.
Todo comenzó cuando la Marina de los EEUU se dio cuenta de que no podía hacer contratos con grandes empresarios y necesitaba depositar su confianza en personas a las que les valiera un simple apretón de manos para cerrar los tratos. Además, necesitaban también embarcaciones especiales para llevar a cabo el desembarco, y ahí es donde entra en escena Higgins y su archiconocida LVCP.
Andrew Jackson Higgins, irlandés de nacimiento, residía en Nueva Orleáns. Era un pequeño empresario pero muy emprendedor y con grandes dotes de diseño, en cuanto a embarcaciones se refiere. Tras un tira y afloja con la armada, pues a ésta no le parecía del todo correcta la figura de Higgins por ser un irlandés con carácter y muy dado a beber demasiado whisky, ambas partes llegaron a un acuerdo.
No había tiempo que perder, toda la maquinaria de Higgins se puso en marcha, a través de las cadenas de montaje que tenía a lo largo del país, de costa a costa. Contrató a un total de 30.000 trabajadores, la mayoría de origen afroamericano. Para incentivar a estos, y dado la rapidez con la que había que trabajar, les ofreció un muy buen sueldo y puso carteles en sus fábricas de Hitler y el Eje, en los que se leían cosas como: “Cada minuto que pierdes ellos ganan”. Incluso en los cuartos de baño pegó carteles con fotos de generales nazis sentados en el baño con leyendas como: “cada segundo que tu estás sentado aquí, ellos están ganando la guerra”.
Así fue como el irlandés consiguió crear sus famosas barcas con una hélice cubierta por unas rejas, capaz de llevar a un pelotón de 36 hombres o un coche y 12 hombres. Surgió un último problema entre éste y la Marina, pues ésta última pedía que las barcas fueran un poco más cortas en su longitud para que pudieran transportar un número determinado de ellas en los barcos hasta el Canal de la Mancha. Higgins se negó, y decía que no era posible, así que finalmente fue la armada la que cedió y cambió el diseño de sus barcos.
Tras la guerra, este diseñador y empresario, quebró. Nunca fue un muy buen hombre de números y negocios, pero sí de grandes ideas, y eso le llevó a invertir su dinero en embarcaciones de recreo, algo que para aquellos años era adelantarse a su tiempo y que sí se puso de moda más tarde. Higgins cayó en el olvido y, según Eisenhower, nunca tuvo el reconocimiento merecido. Éste último llegó a decir de él que “fue el hombre que nos hizo ganar la guerra”.
Laura dijo: 11.Febrero.2009 a las 16:37
Gracias por pasar por mi blog hace tiempo y dejarme un saludo. No ha funcionado en dos meses, bravo por yacom! y he estado un poco desconectada. Vuelvo pork no sé vivir sin escribir y genial encontrar tu blog, tú si que dices cosas interesantes xDD :)
Besazo, te sigo la pista.
Rafael dijo: 6.Marzo.2009 a las 16:11
Muy interesante post!
-pero has puesto hitler con dos Ts-
Fuste dijo: 6.Marzo.2009 a las 16:18
Corregido, muchas gacias ^^.