Todos somos nacionalistas de nuestra habitación

Hace unos días iba andando por la calle mientras escuchaba música y todo a mi paso parecía no existir. Fue en ese momento, con la mirada medio perdida al horizonte, cuando me puse a divagar sobre el nacionalismo y el independentismo para llegar a la conclusión final, que paso a escribir aquí. Antes sólo pediré un favor: No confundamos nacionalistas con independentistas.
Esta idea ya la tenía desde hace algún tiempo, pero sobre todo más en los últimos meses en los que parece que se ha puesto de moda este tema en nuestro país. Resulta que muchos se quejan constantemente del nacionalismo que ejercen catalanes y vascos, y en menor proporción los gallegos. Por naturaleza, el ser humano es egoísta. Todos preferimos que si tiene que ocurrir una desgracia ésta le pase a una familia que sea de Suecia, por ejemplo, antes que a la nuestra. En las decisiones que se toman en una reunión de nuestro edificio, intentamos barrer para casa y elegir la mejor opción respecto a nuestra vivienda. Así podría poner mil ejemplos más con cosas cotidianas del día a día.
Todo eso dicho anteriormente podría ser llevado al país. La suerte que tienen algunas comunidades es que tienen partidos nacionalistas fuertes y que son los que barren para casa. Cualquiera de nosotros, o casi todos, votaríamos a un partido nacionalista si éste estuviera bien posicionado dentro de la comunidad donde vivimos. ¿Por qué? Pues porque sabemos que un partido de esta característica siempre va a intentar traer más mejoras que un partido generalista, que también miraría por no fastidiar a la comunidad de al lado, el vecino, si son ellos mismos los que la gobiernan. Más bien por no perjudicarse dentro del propio partido y perder votos.
¿Acaso no es eso lo que ya hacemos a nivel de España? ¿No preferimos que aquí se tenga lo mejor sin preocuparnos de si eso afecta o no al resto de la Unión Europea? Por no hablar de si eso afecta o no a países africanos, ahí ya ni os cuento. Todas esas personas que reniegan constantemente de catalanes y vascos son los primeros que pasan por encima de lo que sea porque su país sea el líder absoluto.
Así es, yo primero miraré por el país donde vivo antes que por el continente, antes tendré en cuenta comunidad, ésta estará por detrás de la ciudad, mi ciudad quedará relevada a un segundo plano ante mi barrio, dentro de mi barrio miraré por mi calle y el colegio donde vayan mis hijos, mi casa antes que la del vecino y querré que mi habitación esté mejor acondicionada que la de mi propio hermano.










