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Mary’s King Close, el barrio de las almas en pena

Escrito por Fuste el 15 de Mayo del 2009

edimburgo

Si hay una ciudad en Europa llena de leyendas, misterios, castillos, sombras, historias, encanto… es Edimburgo, que es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido por detrás de Londres. Muchas de sus localizaciones recordarán a Sherlock Holmes, ya que su autor (Sir Arthur Conan Doyle) nació en esta ciudad. Otro famoso escritor, Robert Louis Stevenson, también nacido en Edimburgo deja entrever en su obra de “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” ese halo de misterio que envuelve a su ciudad natal, plasmándolo en el libro. Otros Edimburgueses famosos fueron el filosófo David Hume, Alexander Graham Bell o el escritor de “Ivanhoe”, Sir Walter Scott.
Pero bueno, vayamos al tema al que da nombre esta entrada, Mary’s King Close, pues quien desee leer sobre la ciudad en si misma puede dirigirse a esta página web y quedará encantando con la descripción, por si os apetece viajar.

En el siglo XVII, la capital escocesa fue arrasada por la Peste bubónica. Los muertos se contaban por miles y ya no había lugar para enterrarlos, así que tuvieron que realizar fosas comunes para desprenderse de los cuerpos. La madera para construir los ataúdes se acabó, y por tanto se tuvieron que cubrir los cadáveres sólo con mantas.

El callejón de Mary King, Mary’s King Close, fue sin duda uno de los mayores focos de esta peste. Estrechas calles, hacinamiento de la población más pobre, falta de higiene… era un verdadero campo de cultivo para que la enfermedad se fuera contagiando fácilmente y extendiéndose. Cada día eran más los que aparecían tambaleándose por las calles con manchas negras sobre la piel, los ganglios terriblemente inflamados y el cuerpo cubierto de llagas dolorosas.

mary's king close

Las autoridades decidieron entonces “solucionar” el problema con el levantamiento de muros de piedra. Poco a poco fueron marginando a esa zona de la ciudad, separándolos de los lugares más nobles. La ciudad iba creciendo y no querían mezclar el nido de infección con los demás sitios. Lógicamente estaban condenando a una gran parte de la población a una muerte segura, lenta y cruel. La comida se iba acabando y la desesperación entre las personas encerradas entre esos muros iba en aumento. Gritos e histeria se sucedían día tras día, sin importar mucho a los que vivían fuera de ese lugar maldito.

Pasado el tiempo, el Ayuntamiento decidió derribar los muros y ordenar la limpieza de cadáveres que allí había. La imagen era espantosa. Cuerpos humanos putrefactos y descompuestos se amontonaban. En sus fríos rostros se podía ver la desesperación de su lenta muerte y en las paredes se apreciaba la marca de las uñas de su agonía. Muchos fueron los testimonios. Uno de los más impactantes fue el del abogado Thomas Coltheart, cuando se mudó aquí con su mujer en 1685. Su estancia no fue muy apacible que digamos: la cabeza de un viejo flotando en el aire fue el desagradable aperitivo para una orgía espectral en la que participaron misteriosas criaturas danzantes y un perro perseguido por un gato. Un pavoroso gemido fue la traca final. Thomas murió unas semanas después uniéndose al club: su fantasma tuvo la amabilidad de aparecerse a un amigo para decirle adiós. Hoy es posible pasarse por la vivienda de los Coltheart y dejarse seducir por el miedo.

Ya en el año 1750, se construyeron nuevos edificios municipales sobre los antiguos pisos, quedando enterrado el dolor de tantos años, aunque no olvidado. Hace poco tiempo una médium japonesa acompañó a un equipo de Televisión a hacer un reportaje sobre Mary’s King Close. La mujer no conocía la historia en cuestión, pero al entrar en una de las habitaciones dijo que notó un ambiente perturbador y triste. Al salir sintió un tirón en el pantalón; volvió a la habitación y descubrió a una niña, Annie, vestida con harapos y muy pálida, sentada en un rincón. La niña le contó que había muerto en 1645, y que estaba triste porque había perdido su muñeca. El equipo de televisión le trajo una muñeca nueva. Desde entonces, miles de juguetes se amontonan en la habitación para que la niña no esté triste, y absolutamente nadie tiene la intención de quitarlos.

Los visitantes que han paseado por aquellos lugares advierten que al entrar notas como el aire es mucho más denso de lo normal y que el silencio es tan ensordecedor que pareces vivir el drama de aquellos años.

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1 Comentario en esta entrada

  1. Mary´s King Close: el barrio condenado eternamente dijo:

    [...] Mary´s King Close: el barrio condenado eternamente http://www.pintasmonas.com/2009/05/marys-king-close-el-barrio-de-la…  por SuperDiegote hace 10 segundos [...]

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