Ciudad de Dios
Hacía tiempo que no veía una película tan cruda como “Ciudad de Dios”. Os pongo en situación: Basada en hechos reales, el film cuesta la historia de la expansión del crimen organizado en los suburbios de la ciudad de Río de Janeiro, desde los años sesenta hasta los ochenta. Época en la que no existía ley, y la poca que había la imponía el tráfico de drogas y la violencia en las favelas.
Estamos acostumbrados en ver Brasil como un paraiso de playas, sol y gente guapa. Si sois de los que pensáis así, por favor tenéis que ver esta película, que está. Es dura, pero sus toques de humor en momentos puntuales ayudarán a los más sensibles a llevarla un poco mejor.
El argumento entrelaza constantemente la historia de cada uno de los personajes que van apareciendo en escena, y conforme vayamos avanzando en la visualización iremos atando cabos. A pesar de la crueldad de muchos de estos personajes, veremos en todos su faceta más humana. El director consigue esto de una forma genial, haciendo que incluso nos “encariñemos” con uno de ellos que no deja de ser un mafioso y la mano derecha del más sanguinario de la película.
Buscapé, el protagonista (si es que de verdad hay un protagonista por encima de los demás) y narrador de la trama, es un chaval cuya ilusión es la vida es ser fotógrafo y quiere llegar a ello sea como sea. Es su sueño. A través de él, Fernando Meirelles, el director, pretende mostrar que nada es imposible si nos lo proponemos y que jamás perdamos la esperanza de lograr aquello que queremos.
La frase “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” podría servir para un perfecto resumen. La violencia de “Ciudad de Dios”, que es bastante, nunca es gratuita. Es necesaria y acorde con la trama en cada momento. Por su parte, todos los personajes son perfectos, y eso que todos son chavales jóvenes. No se cae en el estereotipo fácil de niños marginados.

Una obra maestra, y que bien puedo introducirla entre mis diez películas favoritas que he visto en toda mi vida. Recomendada para todos, no os defraudará, os lo aseguro.
