Pyongyang, de Guy Delisle
Escrito por Fuste el 18 de Junio del 2011
Más de un mes sin escribir por aquí, pero la verdad es que no tenía muchas novedades. Bueno, siempre hay algo a la espera, pero el tiempo disponible en estas fechas no acompaña y no me gusta crear entradas deprisa y corriendo, ya sabéis.
En todo este tiempo, a pesar de que los apuntes ya me quitan bastante vista, he intentado no perder el hilo de la lectura. Entre los libros que he terminado, ya hablaré del resto, está la novela gráfica “Pyongyang” de Guy Delisle.
Si seguís el blog, recordaréis que hace un tiempo hablé bastante del tema de las condiciones en las que viven los habitantes Corea del Norte, ese país más hermético que el tupperware de nuestras madres, que iba acompañada de recomendaciones en forma de documentales que os aconsejo que veáis.
Finalmente decidí comprarme esta novela gráfica, en aquel verano del 2010. Sí, ha pasado tiempo, pero ya sabéis que yo soy de tomarme las cosas con calma. No priorizo los libros que leo. Ahora que ya he dado buena cuenta de este ejemplar, puedo contaros un poco sobre él.

En primer lugar, hay que advertir que “Pyongyang” no tiene la estructura típica de inicio, desarrollo y final propiamente dicha. Su autor simplemente relata sus vivencias en la capital norcoreana durante unos meses que pasó en ella trabajando en una serie de dibujos animados para la televisión francesa. No esperemos pues un final del tipo “a ver, a ver… ¿cómo terminará esto?”.
También, cabe destacar el tono cómico con el que está dibujada y escrita la historia. Si antes veis algún documental de Corea del Norte, yo lo aconsejaría antes de leer la novela gráfica, veréis que ésta última tiene un toque de humor que parece restarle importancia a la situación actual de aquel país. En absoluto, creo, que hay que quitársela. Sin embargo, Guy Delisle juega con el sarcasmo durante todas las páginas y construye su crítica dándole pinceladas de comicidad.
Por supuesto habría que destacar el tono del dibujo y, aunque yo no sea ningún experto en esto, pues reconozco que este es la segunda novela gráfica que leo en mi vida, sí que he podido advertir que la falta de color en las viñetas y ese tono grisáceo no es pura casualidad, pues representa esa atmósfera de engaño que cae sobre los habitantes del país.
Si tenéis curiosidad por conocer más sobre Corea del Norte de una forma diferente, o entretenida, os recomendaría haceros con “Pyongyang”. Si aun no tenéis esa curiosidad de conocer las condiciones de vida de aquel país puede que en este enlace la encontréis.

Hace poco me recomendaron un libro de esos cuyo título da mucho juego (¿Qué lees? Nada). En fin… Ahora me encuentro aquí escribiendo algo sobre el mismo. Antes de dar mi parecer, voy a explicar brevemente, sin destapar cosas importante, la historia de “Nada”. Andrea viaja a Barcelona, a casa de sus tíos y abuela, con el fin de empezar su primer año de Universidad. Su vivencia en la ciudad condal es narrada por ella misma en primera persona durante los duros años de la posguerra. Y no tengo más que añadir.
“La tregua” es una obra que hay que ir leyendo poco a poco para degustarla tranquilamente, porque está llena de detalles por todos lados. No hay frases ni páginas de relleno. El formato de la misma me ha encantado, pues está contada en primera persona a modo de diario, aunque no está basada en hechos reales, todo hay que decirlo. El propio Mario, viudo y con tres hijos, narra como un buen día su rutinaria vida cobra un cierto sentido al conocer a una joven de la cual se enamora. A partir de ahí los hechos se irán sucediendo y el devenir de las páginas nos hará ver que las cosas no siempre salen como las planeamos.
“La conjura de los necios” es una crítica, así lo entiendo yo, de una sociedad estado unidense en la que podemos diferenciar las distintas clases sociales. La novela gira en torno a unos personajes, que aunque no son muchos, sí que todos son protagonistas de la misma. Muy marcados todos ellos, cada uno jugará su papel dentro de esta pequeña burbuja donde vive el más protagonista de todos ellos: Ignatius J. Really. Aunque mejor le quedaría el término de “antiproganista” para él. Con 30 años pasa los días en su habitación, luchando contra el mundo por medio de sus libretas y textos. En un momento dado la diosa Fortuna, tal y como él llama a la suerte, hará que su destino cambie por completo y deba buscarse la vida fuera de sus cuatro paredes. Todo está conectado en esta novela, aunque parezca imposible. La sucesión de sorpresas no terminarán hasta el final.
Cuando llegó a mis oídos, o más bien a mis ojos, la noticia de este libro no me hizo demasiada gracia, por varios motivos. El título del mismo me recordaba a una mala telenovela o película se serie b. Sí, como esas que nos coloca Antena 3 los sábados de invierno por la tarde. Además, se desprendía un aroma bastante fuerte de intento, por parte del autor, de aprovechar el éxito de “
Dejando de lado el tema físico del libro, centrémonos en el esencial. “El frío modifica la trayectoria de los peces” viene a decirnos que ante situaciones inesperadas, cuando algo parece que va mal, se producen situaciones excepcionales, y todo puede dar la vuelta. No hay que perder la esperanza. Las pequeñas cosas de la vida que están ante nosotros, y que no por ello son menos importantes, están día a día ante nuestros ojos y no nos damos cuenta de ellas hasta que ocurre algo. Prisas, problemas, agobios… la vida pasa y dejamos pasar y también dejamos pasar a las personas. Personas de las que jamás hubiéramos imaginado su forma de ser, recurriendo a la conocida pregunta retórica de “¿por qué no te habré conocido antes?. No vivimos solos en este mundo, eso es lo que viene a decirnos Pierre Szalowski. Pero no sólo en el mundo… sino en nuestra propia calle.
