Mis bares preferidos de Murcia
Escrito por Fuste el 13 de Mayo del 2011Iba hoy andando por la calle y se me ha ocurrido ofreceros esta entrada donde hablo de algunos de mis bares preferidos de Murcia. Seguramente, los que seáis de aquí ya conoceréis algunos, por no decir todos, pero nunca está demás refrescar la memoria, por si las moscas. Tengo más en mente, pero los dejaré para una segunda entrega. Las cosas poco a poco se disfrutan mejor. ¡Salud!.
Vashundara

Antes de nada, aunque yo he puesto “Vashundara”, tengo que decir que el nombre oficial es “Shanti Vashundara”, porque si le quitais el “Shanti” estaréis haciendo referencia a otro bar llamado “Vashundara” a secas, que está cerca de este que yo digo (supongo que serán de los mismos). Bueno, vamos al lío.
Si hay un sitio en Murcia donde yo haya podido escuchar canciones de Queens of the Stone Age, Nick Cave, Placebo… y muchos grupos que no imaginaríais escuchar en esta ciudad es este bar. Este es uno de los principales motivos por lo que me encanta, aunque no el único. Otro aspecto bastante interesante son sus precios. Por ejemplo, una pinta de cerveza, cuesta 3€. No está nada mal ¿verdad? Pero si quieres, además, puedes pedir un plato de frutos secos con cada consumición, de forma gratuita. Eso sí, normalmente si no lo pides no te la dan. Yo descubrí esto la primera vez porque lo pedí y cuando fui a pagarlo me dijo el camarero: “eehh, guarda ese dinero chaval, esto es gratis” (bueno, esas no fueron sus palabras exactas pero mas o menos).
Seguramente os preguntaréis qué tal está el ambiente. Ya os adelanto que es muy agradable. La media de edad, diría yo, está por los 27-28 años (unos más y otros menos). Además, no es difícil llegar y besar el santo. Es decir, llegar y poder sentarse en alguna mesa. No sé la causa pero es así. Y si no hay sitio, esperando un poco se consigue en poco tiempo. Eso sí, te tocará levantarte porque no sirven en la mesa (aunque no hay que ser tan señorito).
Localización: Plaza de Santa Eulalia (veréis una caja de ahorros de la CAM cerca, pues saliendo de ella, la rodeáis hacia la izquierda y abrís bien los ojos).
Ahorcado Feliz

Quien no conozca este local puede pensar que debe de tratarse de un sitio siniestro por el hecho de tener ese nombre. Así es. La decoración de este sitio es uno de sus puntos fuertes. Si tienes invitados que vienen a Murcia no dudes en llevarlos porque se sorprenderán. Una atmósfera un tanto oscura le da una peculiaridad especial. Pero tranquilos, que vais a estar muy tranquilos, no es para asustarse, al contrario.
La música de jazz, las velas de las mesas y la tenue luz parece que invita a la gente a no levantar mucho la voz en sus conversaciones, algo raro en España. Lo primero que harán los camareros es ofrecerte una carta donde podrás elegir entre una gran variedad de cervezas de todo tipo (aquí es donde descubrí la cerveza “achampanada”), cócteles, batidos, café, té, etc. Digamos que por posibles elecciones no te vas a marchar de allí con mal sabor de boca.
Apropiado para esas noches en los que no tienes muchas ganas de marcha, aunque una cosa no quita la otra la verdad, o esas tardes en las que sales a pasear y quieres terminar tomando algo por el centro de la ciudad, simplemente relajándote. Es muy acogedor. Eso sí, no te olvides de ir a la barra a pagar, pues, aunque te sirven en la mesa, se suele ir a pagar a la barra. Parece que confían en sus clientes.
Localización: C/ Cánovas del Castillo, 24
Jesuso + Ítaca

No hay ningún sitio que se llame “Jesuso + Ítaca”, pero es que es una gran combinación juntar estos dos porque están en la misma calle y en frente. Primero deberíamos ir al “Jesuso”. Este, es un bar de tapas donde por 9€ cenas bien. Cuando digo “bien” es salir de allí con la sensación de la barriga llena y diciendo “uff, que a gusto me he quedado” (he visto a alguno desabrochándose el cinturón al salir). Todo en este sitio está bueno, aunque te advierto que será difícil cenar sentado. Peculiar es el modo de servir la cerveza. En la barra verás una cubeta grande (antiguamente había una pecera), llena de hielo. Sólo tienes que llegar, meter la mano y abrirte un quinto de Estrella de Levante. Así, sin pedir permiso a nadie (cuando pides la cuenta te preguntan cuantas has tomado y listo). Hay una pequeña gracia que se puede hacer (no, no voy a deciros que al pedir la cuenta te restes cervezas). Resulta que cuando pides las tapas te las hacen todas juntas, y luego te las van sirviendo. La “gracia” es que, si vas con amigos, des el mote de alguno de ellos. Entonces el camarero, desde la barra, cuando vayan saliendo tus platos lo irá gritando. Por ejemplo, si voy con mi amigo al que llamamos “Lentejas” (por su afluencia de pecas en la cara), pues cuando el camarero nos pide un nombre al tomarnos la nota le damos ese mote y este luego, con cada plato, irá gritando “Lentejassss, Lentejasss”… y ya pues el lentejas que vaya a coger lo servido. Por cierto, después de esta chorrada que os he dicho, os recuerdo que no os vayáis de allí sin pedir una tabla de quesos. Están muy buenos.
Bien, pues al hacer todo esto, salís, cruzáis la calle y entonces entráis al “Ítaca”. Este local es uno de esos clásicos de la geografía española. No sé si habéis leído el libro de “La Colmena” con la característica cafetería donde todos se reunían en ella para hablar de la vida. Digamos que Ítaca es algo así. Un sitio acogedor donde pasarás un rato relajado tomando algo caliente, o fresco, mientras disfrutas de una agradable conversación. Además, puedes pedir algunos juegos de mesa clásicos, como el Ajedrez, para echarte una partidilla. Son frecuentes aquí las actuaciones de canta autores o monologuistas (de hecho, la chica de la foto de arriba es la famosa cantante Zahara). Si te animas a ir, te recomendaría que probases el chocolate vienés, muy bueno.
Localización: C/ Mariano Vergara, 6 (Es la de Ítaca. Jesuso está en la otra acera).
El Bosque Animado

Hasta la web de este sitio tiene un gusto genial. “El Bosque Animado” salta a la vista por su decoración. Digamos que es como adentrarse en un cuento de aquellos que nos leían de pequeños. Hadas volando, magia, encanto, paredes con anillos de árboles… La primera vez que entras aquí te recreas en observar cada uno de sus detalles. Mejor verlo que contarlo.
En lo referente a lo que es el bebercio y al estilo de ambiente, es muy parecido al “Ahorcado Feliz”. Muchos cócteles, con y sin alcohol, toda clase de té, batidos de frutas… no será por opciones. Decir, que en verano disponen de una terraza en su puerta, aunque el encanto, como he dicho, es su interior… y más por la noche, con toda la decoración iluminada.
Localización: Plaza Cristo del Rescate.
Parlamento Andaluz

No vamos a hablar de política… Esta sitio me lo recomendó Gallego, un amigo. Nunca he cenado tan bien en tan poco espacio. Desde luego el local es pequeño sí, olvidaos, de nuevo, de comer sentados. Incluso, podréis hacerlo en la calle, en su barra-ventana. Pero bueno, vamos a lo que interesa. En este sitio la especialidad son unos bocadillos que venden partidos en pequeños trozos. De esta forma todos podréis coger de todo e ir probándolos. Por ejemplo, dos buenas adquisiciones serían los llamados “Parlamentarios” y “Transfugas”, entre otros. Todo esto acompañado de una ensalada de tomate con aceite y una tabla de queso; y regado con una cerveza Alhambra. Te quedas más a gusto que un arbusto, te lo digo yo. Y todo por no más de 10€, ojo al dato.
En su página web tendréis información para encontrar el lugar. ¡ojo!, el original es el que está en la Plaza del Romea. Tenedlo en cuenta. Yo al otro no he ido, por el momento.
Localización: Plaza del Romea (en un pequeño callejón al otro lado de la plaza de la entrada del teatro).
















Hace poco me recomendaron un libro de esos cuyo título da mucho juego (¿Qué lees? Nada). En fin… Ahora me encuentro aquí escribiendo algo sobre el mismo. Antes de dar mi parecer, voy a explicar brevemente, sin destapar cosas importante, la historia de “Nada”. Andrea viaja a Barcelona, a casa de sus tíos y abuela, con el fin de empezar su primer año de Universidad. Su vivencia en la ciudad condal es narrada por ella misma en primera persona durante los duros años de la posguerra. Y no tengo más que añadir.
“La tregua” es una obra que hay que ir leyendo poco a poco para degustarla tranquilamente, porque está llena de detalles por todos lados. No hay frases ni páginas de relleno. El formato de la misma me ha encantado, pues está contada en primera persona a modo de diario, aunque no está basada en hechos reales, todo hay que decirlo. El propio Mario, viudo y con tres hijos, narra como un buen día su rutinaria vida cobra un cierto sentido al conocer a una joven de la cual se enamora. A partir de ahí los hechos se irán sucediendo y el devenir de las páginas nos hará ver que las cosas no siempre salen como las planeamos.
“La conjura de los necios” es una crítica, así lo entiendo yo, de una sociedad estado unidense en la que podemos diferenciar las distintas clases sociales. La novela gira en torno a unos personajes, que aunque no son muchos, sí que todos son protagonistas de la misma. Muy marcados todos ellos, cada uno jugará su papel dentro de esta pequeña burbuja donde vive el más protagonista de todos ellos: Ignatius J. Really. Aunque mejor le quedaría el término de “antiproganista” para él. Con 30 años pasa los días en su habitación, luchando contra el mundo por medio de sus libretas y textos. En un momento dado la diosa Fortuna, tal y como él llama a la suerte, hará que su destino cambie por completo y deba buscarse la vida fuera de sus cuatro paredes. Todo está conectado en esta novela, aunque parezca imposible. La sucesión de sorpresas no terminarán hasta el final.